La Ley de Oferta y Demanda
El modelo de oferta y demanda es el marco más fundamental de la economía, formalizado por primera vez por Alfred Marshall en 1890. La curva de demanda tiene pendiente negativa: a medida que sube el precio, los consumidores compran menos. La curva de oferta tiene pendiente positiva: a medida que sube el precio, los productores ofrecen más. Donde estas curvas se cruzan, el mercado se vacía: la cantidad demandada iguala a la cantidad ofrecida.
Encontrando el Equilibrio
En este modelo lineal, la demanda es Q_d = a - b·P y la oferta es Q_s = c + d·P. Igualándolas se obtiene el precio de equilibrio P* = (a-c)/(b+d) y la cantidad Q* = (a·d+b·c)/(b+d). Los parámetros a y c representan interceptos (demanda y oferta base), mientras que b y d representan pendientes (sensibilidad al precio). Pendientes más pronunciadas significan respuestas menos elásticas a los cambios de precio.
Excedente y Bienestar
El excedente del consumidor (el área azul sobre la línea de precio y bajo la demanda) representa el beneficio que obtienen los consumidores al pagar menos que su máxima disposición a pagar. El excedente del productor (el área verde bajo la línea de precio y sobre la oferta) representa el beneficio por encima del precio mínimo que los productores aceptarían. Juntos, miden el bienestar económico total.
El Efecto de los Impuestos
Cuando se impone un impuesto por unidad, la curva de oferta se desplaza hacia arriba por el monto del impuesto. El nuevo equilibrio tiene un precio mayor para los compradores, un precio menor para los vendedores y una cantidad reducida. El triángulo de pérdida de eficiencia —el área sombreada en rojo— representa transacciones que ya no ocurren. Esta pérdida de bienestar no va a nadie: ni a compradores, ni a vendedores, ni al gobierno. Es una ineficiencia pura, y crece con el cuadrado de la tasa impositiva, lo que explica por qué los economistas generalmente prefieren impuestos de base amplia y tasas bajas.